Vitória Regina

Vitória Regina

Cajamar, São Paulo, Brasil – El desaparición y muerte de la joven Vitória Regina de Sousa, de 17 años, han marcado uno de los crímenes más impactantes de 2025.

La adolescente, que trabajaba en un centro comercial de Cajamar, desapareció el 26 de febrero y su cuerpo fue encontrado nueve días después en una zona boscosa, con signos de violencia extrema.

El caso generó una fuerte conmoción, movilizando a la población y levantando debates sobre feminicidio y seguridad pública.

La noche del 26 de febrero, Vitória Regina salió del trabajo como lo hacía diariamente, pero nunca llegó a casa.

La familia extrañó su desaparición, ya que la joven solía mantener contacto frecuente con su madre y siempre avisaba sobre retrasos.

La angustia aumentó cuando las llamadas a su celular cayeron directamente en el buzón de voz. Preocupados, familiares y amigos iniciaron búsquedas y alertaron a la policía.

Las investigaciones comenzaron con el análisis de imágenes de cámaras de seguridad a lo largo del trayecto que Vitória hacía hasta su casa. Las grabaciones mostraron a la joven caminando sola por una calle poco iluminada, hasta desaparecer del campo de visión de las cámaras.

Después de ese punto, no hubo más registros de su paradero. Voluntarios de la comunidad se unieron a las fuerzas policiales para buscar pistas, rastreando terrenos baldíos y áreas boscosas cercanas a la residencia de la víctima. La tensión crecía a cada día sin noticias.

El 5 de marzo, nueve días después de la desaparición, un grupo de residentes encontró un cuerpo en una zona boscosa en la zona rural de Cajamar, a aproximadamente 5 km de la casa de Vitória, en el barrio de Ponunduva.

El cadáver estaba en estado avanzado de descomposición, desnudo, con la cabeza rapada y presentaba múltiples lesiones causadas por un arma blanca.

El Instituto Médico Legal (IML) confirmó la identidad de la víctima y divulgó detalles impactantes sobre la muerte. La causa del óbito fue un choque hipovolémico, causado por un corte profundo en el cuello, que provocó una gran pérdida de sangre.

Además, el cuerpo presentaba heridas en el rostro y el tórax, signos claros de tortura. La brutalidad del crimen conmocionó a la ciudad, provocando una ola de indignación y pedidos de justicia.

Las investigaciones avanzaron rápidamente, y el 8 de marzo, la policía arrestó a Maicol Antonio Sales dos Santos, de 25 años, vecino de Vitória y principal sospechoso del crimen.

Él confesó el asesinato, alegando venganza tras ser rechazado por la víctima.

La pericia digital en su celular reveló un historial perturbador: diversas fotos de Vitória, algunas tomadas de forma clandestina desde septiembre de 2024, además de imágenes de cuchillos y armas.

Esto indicaba que Maicol venía persiguiendo a la joven hacía meses y premeditó el crimen. En su declaración, detalló cómo atrajo a Vitória a un lugar apartado y cometió el asesinato.

Afirmó que la joven “lo humilló” al rechazar sus intentos y que eso lo motivó a matarla. La frialdad con la que describió los actos conmocionó incluso a los investigadores más experimentados.

La policía no descarta la posibilidad de que Maicol haya contado con la ayuda de otra persona para esconder el cuerpo. Se están escuchando testimonios y el celular de la víctima sigue en análisis para buscar más información.

El caso ganó gran repercusión y generó protestas en Cajamar y en otras ciudades del estado de São Paulo.

Movimientos feministas y grupos de defensa de los derechos de las mujeres organizaron manifestaciones exigiendo justicia y penas más severas para crímenes de feminicidio. La familia de Vitória, devastada, pide que el caso no caiga en el olvido.

Especialistas en seguridad pública refuerzan la necesidad de políticas más eficaces de protección a las mujeres, especialmente en casos de persecución y acoso, que muchas veces terminan en tragedias como esta.

Maicol Antonio sigue preso y debe responder por feminicidio calificadoocultación de cadáver y tortura. Si es condenado, puede recibir más de 30 años de prisión.

La investigación continúa para esclarecer si hubo participación de terceros o si el crimen fue cometido exclusivamente por él. Mientras tanto, la población de Cajamar sigue acompañando el caso de cerca, esperando que se haga justicia.

El asesinato de Vitória Regina es una alerta más sobre la necesidad de combatir el feminicidio y garantizar que ninguna mujer sea víctima de tanta brutalidad